Viajar solo no es tan malo

Viajar solo, en ocasiones, vale la pena…

Hay quienes aseguran que viajar es una experiencia que se debe compartir (y ciertamente lo es). Sin embargo, viajar en la soledad no es tan malo, al contrario, se pueden generar experiencias únicas. Aquí te damos 5 razonas por las que hay que considerar viajar solos al menos una vez en la vida.

1.- Afronta tus miedos e inseguridades

Sin duda, la experiencia de viajar solo genera miedo e inseguridad, que es una reacción normal, pero esto nos permite conocer lo valientes y fuertes que podemos ser. El proceso de adaptación generalmente es muy rápido, pues se asocia con un sentido natural de sobrevivencia. Nuestro lado aventurero resultará más fuerte que nuestros miedos e inseguridades, sin embargo, debemos estar atentos a lo que nuestro sentido común nos dicta.

2.- Conocerte a ti mismo

Viajar solo o sola, es una gran oportunidad para conocerte con mayor profundidad. El día a día, generalmente no permite una introspección de quienes somos, qué queremos y hacia dónde vamos. Pero nuestro estrés puede desaparecer mientras viajamos, porque además, no hay que estar pendientes de lo que hacen o no hacen nuestros acompañantes. Tienes la oportunidad de descubrir tu personalidad y reinventarte. La rutina puede ser mala y hacernos perder nuestra verdadera identidad y personalidad.

3.- Conocer gente diversa

Nueve de cada diez veces que planeamos un viaje, pensamos en amigos, conocidos, pareja, hermanos, primos, etc. Es muy complicado pensar en un viaje sin acompañantes, sin embargo, no significa que nos mantendremos en esa soledad durante toda la aventura, pues se abre la posibilidad de conocer cientos de personas nuevas e interesantes. Generalmente cuando viajamos con otras personas, existe un apego permanente durante la travesía. Llegamos a restaurantes, bares, centros de diversión y difícilmente nos despegamos del nuestro grupo de caras conocidas, sin permitirnos grandes espacios de nuevos amigos. Nunca sabes las nuevas relaciones y nuevos amigos que podrás ver nacer; gente maravillosa y, seguramente con afinidades.

4.- Experimentar la sensación de libertad

Los contactos con gente nueva suele ser emocionantes (siempre tomando las debidas precauciones), y siendo consientes de saber que estamos solos, nos abrimos a la posibilidad de poder conocer personas de las ciudades o poblaciones que visitamos, que a la vez sirven de guías de turistas o para intercambiar experiencias e información si nos encontramos con otros paseantes. No te sorprendas cuando la retroalimentación con otros turistas te haga cambiar la ruta y tu itinerario. Hay muchas actividades o destinos que no aparecen en las reviertas o folletos turísticos, pero que son apreciados por los anfitriones. Cuantas veces no hemos experimentado que la mejor comida de la región, no necesariamente está en el restaurante de moda de la ciudad.

5.- Enamorarse

Uno nunca sabe. Estamos destinados a encontrar a nuestra media naranja, aunque habrá quien señale que puedes caer en relaciones fallidas; es parte del riesgo. Generalmente encuentras personas tan diversas, que habrá alguna que coincida con tus gustos, intereses, sueños y metas.

Enamorarse es algo que puede suceder, más lo importante es saber identificar si será una experiencia de verano o si podría terminar en el altar. Eso solo el destino lo sabrá.

Así que ya lo sabe, viajar solo también tiene sus ventajas y para ello existen muchos destinos interesantes para hacer una travesía inolvidable.

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